La Mancomunidad de Vitigudino ya cuenta con 14 nuevos vecinos gracias a Proyecto Arraigo

  • Proyecto Arraigo encara los últimos meses de proyecto en la Mancomunidad de Vitigudino con un balance positivo
  • Cuatro familias ya forman parte del vecindario de cuatro pueblos de la zona
  • Irene Carolina y su familia, han llegado a Villavieja de Yeltes para ofrecer un restaurante bar donde los vecinos «se sientan en familia»

La Mancomunidad de Vitigudino cuenta con 14 nuevos vecinos de los 20 acordados con Proyecto Arraigo el pasado mes de febrero. El proyecto, que tenía una previsión de siete meses, afronta su recta final con un balance positivo y encaminando el cumplimiento de los objetivos.

El proyecto cuenta con tres técnicos divididos entre los 19 pueblos y 14 pedanías que forman la mancomunidad. Estos se han encargado del estudio y búsqueda de recursos laborales y de vivienda. El territorio de la mancomunidad se dividió en tres zonas (norte, centro y sur) de los que se encargará personalmente cada uno de los técnicos, con el apoyo del equipo de Proyecto Arraigo en Castilla y León, de la Oficina central de Arraigo y del personal de la mancomunidad.

Las cuatro familias que han comenzado su nueva vida en cuatro pueblos de la zona. Los urbanitas están cubriendo puestos de trabajo en el cuidado y atención a personas mayores, otros en hostelería y una familia que ha llegado para abrir un bar.

«Un lugar familiar»

Una de las personas arraigadas es Irene Carolina, que procede de Almería y se ha arraigado en la Villavieja de Yeltes con su esposo y su hijo de 11 años. Irene, diseñadora gráfica de profesión, se define como «amante culinaria de toda la vida. Me encanta cocinar». Su esposo, José Miguel, tiene experiencia en el trabajo del campo, especialmente en el regadío.

La familia de Irene conoció Proyecto Arraigo a través de las campañas realizadas a través de nuestros medios de información. «El proceso de arraigo ha sido maravilloso, de la mano de los técnicos Javier y Marlon», que se han encargado de dar a conocer los pueblos. El matrimonio, de origen venezolano, han llegado para hacerse cargo de un bar restaurante en la localidad: «Estamos muy contentos por la calidez con la que nos han acogido», expresa la arraigada.

«Queremos hacer un cambio de vida, para nosotros y para la comunidad», por eso en su negocio quieren ofrecer «un lugar familiar», donde todos los vecinos de los pueblos de la zona puedan disfrutar de un lugar donde acudir a comer y, también, a construir comunidad. «Estamos muy contentos», termina Irene.

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