Aprender, crecer y soñar: la vida que Marielis y Ariel encontraron en Huete

Me he sentido este año más que si estuviera en familia en Cuba”. Ariel no lo dice para quedar bien; lo dice porque así ha sido su primer año en Huete. Él y Marielis dejaron Cuba, pasaron por Barcelona y hoy viven en un pueblo de la provincia de Cuenca donde trabajan, conocen a sus vecinos y empiezan a pensar en vivienda propia. Su historia resume el deseo de muchas familias urbanas que se acercan a Proyecto Arraigo: más tranquilidad, más comunidad y una vida que se parezca un poco más a lo que imaginan cuando piensan en mudarse a un pueblo de España.

Ariel pasó unos meses en Barcelona antes de tomar la decisión. Trabajaba, intentaba sostener a la familia desde la distancia y, al mismo tiempo, sentía que la ciudad no ofrecía el tipo de vida que quería para los suyos. En Cuba “la situación estaba bastante difícil” y el objetivo era claro: reunir a la familia y construir una vida más habitable. No buscaba grandes teorías, sino algo muy concreto: estabilidad, tiempo para su hijo, menos estrés y una sensación básica de seguridad.

En esa búsqueda apareció Proyecto Arraigo. Marielis lo conoció “a través de una página web”, se informó y decidió inscribirse. En esa escena —alguien rellenando un formulario desde su casa en Cuba— empieza un proceso de repoblación rural que acabará en un pueblo de Cuenca. Es también el punto de partida de muchas de las historias que hoy acompañamos: familias que miran la ciudad y sienten que, aunque haya trabajo y servicios, la vida se les escurre entre el transporte, la prisa y el cansancio.

¿Te imaginas tú también viviendo en un pueblo?

En Proyecto Arraigo acompañamos a personas y familias urbanas que quieren dejar la ciudad para empezar una nueva vida en el medio rural. Vivienda, empleo, comunidad… Todo empieza con un primer paso.


Quiero empezar el proceso

La historia tiene un punto de inflexión discreto pero muy claro. Marielis realiza la inscripción en la web de Proyecto Arraigo y, a partir de ahí, se activa un proceso de acompañamiento. “Desde que hice la inscripción hasta que nos contactaron pasaron alrededor de diez meses”, recuerda. “Y en unos dos meses más ya estábamos viviendo en el pueblo”. Entre medias, conversaciones, llamadas, explicación de opciones, papeleo y algo que repiten una y otra vez: apoyo, esperanza y futuro.

En este punto conviene explicar bien qué hacemos desde Proyecto Arraigo Cuenca. Somos una iniciativa que acompaña a urbanitas que quieren mudarse a un pueblo, ayudándoles a encontrar vivienda, oportunidades de empleo y comunidad en territorios rurales. Trabajamos en coordinación con ayuntamientos, vecinos y entidades públicas; en Cuenca, este trabajo es posible gracias al apoyo y financiación de la Diputación de Cuenca, que apuesta por la repoblación y por dar una segunda vida a sus pueblos.

En términos prácticos, el camino que recorrieron Marielis y Ariel con Proyecto Arraigo Cuenca refleja bien cómo trabajamos el acompañamiento al cambio de vida. Adaptado a cada caso, suele incluir:

    1. Escucha inicial y diagnóstico de la situación familiar (origen, hijos, trabajo, presupuesto, prioridades de vida).

    1. Selección de pueblos que encajan con su proyecto vital (vivienda disponible, servicios, entorno, escuela, conectividad).

    1. Contacto local y agenda de visitas: ayuntamientos, posibles empleadores, centros educativos y tejido vecinal.

    1. Hoja de ruta para la mudanza (tiempos, trámites, aterrizaje) y seguimiento tras la llegada para facilitar la integración.

¿Quieres saber cómo funciona el proceso?

Te acompañamos paso a paso para encontrar pueblo, vivienda y empleo con Proyecto Arraigo Cuenca.


Conoce cómo te acompañamos

El dato de los diez meses hasta el contacto y los dos meses hasta la mudanza no es un eslogan: es la traducción temporal de un proceso ordenado. En lugar de un salto al vacío, hablamos de una transición estructurada, con peldaños. Se trata de convertir una idea —“quizá podríamos vivir en un pueblo”— en un proyecto de vida rural concreto: colegio, plaza, tiendas, relaciones, tiempo.

Ariel había vivido en zona rural en Cuba y reconocía esa forma de vida como algo propio. Aun así, antes de llegar a Huete estaba “medio indeciso”. Había trabajado cerca de ciudad, conocía el ruido, el transporte, la rutina urbana. Pero al instalarse en Huete, su mirada cambió: “la mejor oportunidad que podemos tener es en el campo, porque nos acogen mucho mejor y lo sentimos mucho mejor. Somos más de campo”.

La primera impresión del pueblo también derribó prejuicios. “Pensé que era mucho más pequeño, pero vi que tenía bastantes habitantes, centro de salud y servicios”. A esto se suman dos palabras que repiten ambos: tranquilidad y vecindad. Marielis lo explica así: “Lo que más me gusta es la tranquilidad y los vecinos, que son muy familiarizados”. Y Ariel añade su propio anclaje: una comunidad sociable, gastronomía “muy buena y amplia”, y un ritmo en el que se sienten más ellos mismos.

Si adelantamos la película un año, lo que encontramos es una familia instalada en una vida nueva. Ariel trabaja en la gasolinera del pueblo —“y fenomenal”— y ambos repiten que se han sentido “como en familia, más que en familia”. Cuando le preguntan qué nota pondría a la acogida de los habitantes de Huete, Marielis responde sin dudar: “Un 10”. No es solo afecto; es reconocimiento, presencia, apoyo cotidiano.

El cambio tiene también su parte difícil: dejar atrás a parte de la familia, unos padres mayores en Cuba, despedidas que pesan. Pero cuando piensan en el futuro, ya no se ven de paso. Ariel se imagina “con vivienda propia y más oportunidades”, avanzando poco a poco. Marielis condensa su experiencia en tres palabras que han acabado dando título a uno de los vídeos del testimonio: “aprender, crecer y soñar”.

¿Te resuena la historia de Marielis y Ariel?

Si buscas tranquilidad, comunidad y oportunidades reales en el rural,
da el primer paso hoy con Proyecto Arraigo Cuenca.

Proyecto Arraigo Cuenca ofrece un acompañamiento integral para que cambiar de una gran ciudad a un pueblo no sea un salto al vacío, sino un itinerario claro. Nuestro trabajo se apoya en la colaboración con la Diputación de Cuenca y con los ayuntamientos y vecinos de cada territorio. En la práctica, esto se traduce en:

    • Orientación personalizada: entendemos tu situación, tu contexto familiar y tus expectativas antes de proponerte nada.

    • Selección de pueblos alineada con tus prioridades (vivienda, servicios, empleo, entorno, escuela, conexión con tu ciudad de origen).

    • Puente con el territorio: coordinamos con la Diputación de Cuenca, los ayuntamientos, centros educativos y tejido local para que llegues con nombres y apellidos, no a ciegas.

    • Empleo y emprendimiento: mapeamos oportunidades laborales y de negocio adaptadas a tu perfil.

    • Aterrizaje y seguimiento: te ayudamos en los primeros pasos en el pueblo y hacemos seguimiento para facilitar tu integración.

El objetivo es sencillo de decir y complejo de construir: hacer fácil lo difícil. Tú traes el proyecto vital; nosotros aportamos el camino, la red y la compañía.

Como muchos pueblos de la España rural, Huete combate la idea de que en los pueblos “falta de todo”. La experiencia de Marielis y Ariel matiza ese tópico: aquí no falta vida, falta prisa. La escala humana permite reconocer a quienes te rodean, crear vínculos y ganar tiempo para lo importante. La plaza, las montañas alrededor, los saludos en la calle y la gastronomía compartida forman parte del día a día. Cuando repiten que se sienten “más que en familia”, no hablan de una postal idealizada; hablan de una rutina concreta que encaja mejor con su manera de vivir.

Si buscas en Google cosas como “cómo vivir mejor en Madrid”, “mudarse a un pueblo en España” o “proyectos de repoblación rural en Cuenca”, probablemente estés en el punto en el que estuvieron Marielis y Ariel antes de conocer Proyecto Arraigo. No hace falta tener todas las respuestas: el cambio empieza por una conversación honesta sobre lo que necesitas, lo que puedes aportar y qué pueblos podrían encajar contigo.

¿Te estás planteando cambiar de vida?

Si sueñas con una vida más tranquila, con más comunidad y oportunidades reales en el rural,
te acompañamos en el proceso paso a paso con Proyecto Arraigo Cuenca.


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