“La primera mañana aquí pensé: esto es un sueño”. Sheila y Dari dejaron la ciudad y hoy viven mejor en Castrojeriz (Burgos): más tiempo para sus hijos, comunidad cercana y seguridad. Con Proyecto Arraigo encontraron vivienda y trabajo con acompañamiento real. Si te reconoces como urbanita, aquí verás que en los pueblos sí hay futuro: oportunidades, tranquilidad y hogar.
“La primera mañana que pasé aquí no lo creía. Esto es real. Esto es un sueño.” Con esa frase empieza la nueva vida de Sheila y su esposo, Dari, en Castrojeriz (Burgos), un pueblo de 800 habitantes donde dicen haber encontrado algo que en la ciudad se les escapaba: tiempo, comunidad y tranquilidad. Su historia no es solo un cambio de domicilio; es una decisión consciente de apostar por una forma de vida distinta, más cerca de la gente y de las cosas importantes.

Antes, su día a día era “llevadero”, con trabajo estable y vivienda. Sheila fue durante años jefa de control de calidad en productos farmacéuticos y participó incluso en el desarrollo de la vacuna contra la COVID. Pero, como ocurre a muchos urbanitas, la ciudad fue volviéndose agitada, con poco tiempo y estresante. La rutina de salir muy temprano y volver tarde les dejaba una sensación persistente: faltaba tiempo para criar a sus hijos y disfrutar de la vida en común.
¿Te imaginas tú también viviendo en un pueblo?
En Proyecto Arraigo acompañamos a personas y familias que quieren dejar la ciudad para empezar una nueva vida en el medio rural. Vivienda, empleo, comunidad… Todo empieza con una decisión.
Quiero empezar el procesoEn ese punto apareció una pregunta que hoy miles de urbanitas se hacen: ¿y si nuestra vida encaja mejor en un pueblo? Sheila se informó sobre la España vaciada y se topó con Proyecto Arraigo. Lo que más les convenció fue algo que repetimos a menudo porque marca la diferencia: “acompañamiento a la familia en todo momento”. No solo inspiración. Proceso, pasos claros y apoyo real.
El acompañamiento se traduce en hechos. “Queríamos tener la seguridad… primero vivienda y también trabajo.” Y esa seguridad llegó. “Nos llamaron los especialistas de Proyecto Arraigo para avisarnos de que teníamos una vivienda… y también un trabajo para mi esposo.” Con esa llamada, el plan dejó de ser un deseo y se convirtió en camino. El aterrizaje fue rápido, y con los días llegó la certeza serena: “ya estás en un lugar nuevo… y muy feliz y contento.”
¿Qué encuentra un urbanita cuando llega a un pueblo como Castrojeriz?
- Tiempo de calidad
“Lo que más nos gusta… tener un poco más de tiempo para poder criar a nuestros hijos.” En el pueblo, el reloj no desaparece, pero afloja. La vida es más calmada, y eso abre espacio para compartir. Este simple cambio de ritmo, para muchas familias, vale oro. - Comunidad cercana
“Me gustó mucho la gente… al ser un pueblo pequeño hay más interacción con la población local. Eso en una gran ciudad no se logra.” La comunidad no es un concepto; son nombres, caras y saludos. Es saber que no estás solo. - Seguridad cotidiana
“El pueblo es muy tranquilo. No hay violencia.” Y el detalle que lo cambia todo: “la tranquilidad de saber que tus hijos están jugando en el parque, que no les va a suceder nada.” La paz no es una idea abstracta: se nota y se vive. - Solvencia y necesidades cubiertas
Para Sheila, el contraste se entiende con ejemplos sencillos: “Aquí es muy fácil tomar leche, yogur… podemos comprar un juguete.” Con un trabajo normal, la economía encaja y permite respirar. Esa seguridad básicadevuelve libertad mental y emocional.
Lo que hace Proyecto Arraigo (y por qué importa)
Sheila lo resume sin grandes discursos: acompañamiento. En Arraigo trabajamos con una metodología clara para que urbanitas como tú den el paso con seguridad:
- Escucha y diagnóstico de tu situación y expectativas.
- Itinerario a medida en municipios concretos que encajan con tu perfil.
- Búsqueda y validación de vivienda.
- Conexión con empleo y tejido local.
- Acompañamiento en la llegada para integrarte en la comunidad.
¿Quieres saber cómo funciona el proceso?
Te acompañamos paso a paso para encontrar pueblo, vivienda y empleo con Proyecto Arraigo.
Conoce cómo te acompañamos“Gracias al proyecto lo hemos logrado.” No es casualidad. Es el resultado de alinear voluntad, oportunidades reales y acompañamiento humano. Cuando el proceso está bien guiado, el miedo cede. Dari lo confiesa sin rodeos: “Tuve miedo de que las cosas no salieran como uno espera… venderlo todo… ir a un lugar donde nadie me conoce.” Y, sin embargo, su conclusión es una brújula para quien duda: “Fue un éxito… una bendición.”
“En los pueblos sí hay futuro”
Hay una frase que atraviesa su testimonio y que desmonta un mito muy repetido: “En los pueblos sí hay futuro, hay muchas oportunidades.” Ese futuro no es idéntico para todos. Para algunos será teletrabajo con vida tranquila; para otros, empleo local, emprendimiento, oficios, servicios, hostelería… Lo importante es encajar la pieza: tu perfil, tus necesidades, tu familia y el municipio adecuado.
Castrojeriz, con sus 800 habitantes, le ofreció a esta familia lo que buscaba: cercanía, seguridad, tiempo y la sensación de hogar. “Desde que vivimos aquí, somos, somos felices.” ¿La palabra que mejor resume su cambio? “Tranquilidad.”
¿Te resuena la historia de Sheila y Dari?
Si buscas tranquilidad, comunidad y oportunidades reales en el rural, da el primer paso hoy.
Si te reconoces como urbanita…
Si te ves reflejado en la fatiga de la ciudad, si llevas tiempo soñando con más vida y menos prisa, quizá te toque preguntarte lo mismo que Sheila: ¿y si nuestra vida encaja mejor en un pueblo? No se trata de idealizar; se trata de construir con realismo: vivienda, trabajo, comunidad y un acompañamiento que te ahorra golpes innecesarios.
En Proyecto Arraigo no prometemos milagros; diseñamos procesos. Pero cuando el proceso encaja, suceden cosas como esta historia: una familia que hoy vive mejor en un pueblo de Burgos y que al mirar atrás se queda con una idea-fuerza: tranquilidad.
Si te reconoces en esta historia
Si te resuena el “me agota la ciudad”, si haces cuentas y no salen, si te imaginas una vida más humana en un pueblo, el camino empieza igual que el de Sheila y Dari: con una solicitud.
- Rellena el formulario y da el primer paso.
- Conoce cómo te acompañamos en el cambio.
- Empieza tu proceso hoy mismo.
No se trata de prometerte una vida perfecta. Se trata de abrirte una puerta real —como la de Maite— para que tu historia también pueda cambiar de rumbo. Porque los pueblos sí tienen futuro. Y, quizá, tu futuro está en uno de ellos.
¿Te estás planteando cambiar de vida?
Si sueñas con una vida más tranquila, con más comunidad y oportunidades reales en el rural,
te acompañamos en el proceso paso a paso.



